El domingo 17 de Junio fue un día histórico; México hacía lo impensable, lo inimaginable… vencer en el 1er partido al Campeón de Brasil ´14, Alemania, quien además según el cálculo de bancos de inversión UBS es el favorito para ganar el mundial en Rusia 2018.

Sin embargo la expectativa era completamente diferente, amigas, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, mexicanos en un buen porcentaje, “CREÍAN, que México perdería de forma abrupta ante la Alemania de Hierro; la potencia mundial ante la cual, nosotros, los ratones verdes, solamente seríamos una estadística más, que iríamos a cumplir, que no había forma de vencer”.

La esperanza era una falacia, pues “México no está acostumbrado a ganar, México no está a la altura del reto” sin embargo, todos los que vimos el partido, deseábamos (hasta los que apostaron a favor de Alemania por sus altas posibilidades de ganar dinero, en proporción de 5 a 1) y esperábamos en el fondo de nuestra expectativa que México “hiciera el milagro” ese milagro que tanto hemos escuchado y que muy pocas veces se nos ha regalado.

Alemania, un país potencia, con jugadores con una visible superioridad física, se enfrentó a un equipo que venía de una campaña de descrédito y desconfianza; ciertamente el panorama no era favorecedor, y los “realistas” y “conocedores del futbol”, esos agoreros de la fatalidad, pretendieron imbuir ese descrédito en nuestra creencia y nuestra fe de que las cosas podrían ser diferentes.

Pero en el minuto 00:34 ocurrió, Hirving Lozano, quien jugó en el Pachuca, hizo que todos pensáramos diferente, la victoria ante Alemania podía ser una realidad;  algunos deseaban que el juego terminara, otros pedían más, cuestión de perspectivas, pero TODOS deseábamos lo mismo, que México fuera sinónimo de GANAR.

Lo que pasó ayer representa en lo que México se está convirtiendo, y en lo que debe seguir convirtiéndose, un México que se está acostumbrando a ver a sus paisanos GANAR, ejemplos sobran: González Iñarritu, Isaac Herrera (Ganador del Prix de la Danse), la selección mexicana de Natación que se llevó 7 medallas de oro,Lorena Ramírez la mexicana tarahumara que ganó el maratón sin equipo alguno, etc, etc, etc.

Recientemente salió un video en el que Javier Hernández, platica abiertamente con David Faitelson, Faitelson quien con una visión pobre y poco esperanzadora del futuro de México en el mundial, recibió una frase que debe replicarse en todos lados “Imaginemos cosas chingonas.

Cierto es, futbol no representa desarrollo económico, estabilidad, igualdad, crecimiento, pero significa algo igual de importante ESPERANZA, UNIÓN, FE, VICTORIA, conceptos que pueden tener una profunda semiótica en la construcción de la sociedad mexicana de este nuevo siglo, para que con ella se puedan enfrentar de manera directa y con más herramientas los nuevos retos.

Imaginemos cosas chingonas, imaginemos lo imposible, las fronteras las están rompiendo muchos mexicanos que decidieron que es mejor que CREER que hay un futuro distinto que ACEPTAR que “así somos” y que “esto es lo que merecemos”

Hay un gran deseo por que las cosas chingonas empiecen a suceder, y hay miles de mexicanos que ya están actuando conforme a esa mentalidad, buscando dejar atrás la mentalidad del mexicano haragán, del país de tercer mundo que se conforma con lo que tiene y con la posición que ocupa en el tablero mundial, dejar atrás la imagen del mexicano de “menor esfuerzo”, del “mexicano abusado” que abusa de los demás y que no acostumbra esforzarse.

Hay mucho por hacer, la inclusión de los mexicanos ganadores en la idiosincrasia mexicana es importante para sentar un precedente que sirva de ejemplo para los mexicanos que nacieron a partir de 2012, aquellos mexicanos que han visto ya a México ganar en Olimpiadas, que tienen en ejemplo a gente éxitosa de manera cercana a través de las tecnologías de lla información y que están haciendo frente a los retos de sus vidas de una forma disruptiva y creativa, quienes ahora se cuestionan, no el porqué del triunfo de X sino el decirse a sí mismos “Si ellos pueden, porqué yo no?”, que han visto a mexicanos ganar los Oscares, que están naciendo en una nueva era, muy diferente de la que existió para los que nacimos en la década de 1980-1990, que sufrimos de manera indirecta o indirecta, la imagen ante el mundo de un país agachón, en su totalidad, que la educación principal para los mexicanos de clase media-baja, venía de una Televisión que moldeó las mentes mexicanas por décadas, pintando al mexicano promedio como un mediocre, sin aspiraciones, pobre económica y socialmente, con una percepción sino generalizada si pluralizada de ser un pueblo conformista a la expectativa de alguien que viniera a rescatarlo de su circunstancia.

Quienes nacimos en esos años vimos a un México muy diferente al que ahora vemos, el México de ahora es un México de esperanza, con una generación pujante que con la correcta dirección va a hacer la diferencia; evidentemente no todo se va a corregir de un plumazo ( Mexicanos quemando y orinando la bandera alemana son un ejemplo) pero si antes eran 10 personas que estaban marcando la diferencia, esta vez serán 100 o tal vez 1000 y sí, ellos podrán sentar el ejemplo de la sociedad mexicana a la que todos aspiramos.

Ojo: No es un hecho que esto vaya a suceder, hay muchos retos que implican que un gran número de mexicanos tengan este cambio de consciencia, pero ya está sembrada la semilla del México que puede hacer más de lo que todos lo señalan, la materia prima ya está.

Imaginemos cosas chingonas, imaginemos lo imposible para convertirnos en el México posible en el que merecemos y deseamos vivir.

“Como no sabían que era imposible lo hicieron.”